Es un condado en el suroeste de Inglaterra el cual es considerado tierra de leyendas de gigantes en varios de sus pueblos y villas. Situado a las costas de del lugar de los habitantes de Cornwall hay una pequeña isla, Saint Michael o San Miguel en español, en la cual el Gigante Cormoran construyó una casa fortificada desde la cual aterrorizaba a los habitantes de Marazion.
Los locales tenían un miedo de las quien arrasaba y robaba cada vez que ingresaba a un núcleo urbano de la costa, y no tenían la manera de enfrentarlo para defender sus vidas y sus bienes.

En un poblado cercado llamado Lands End un joven llamado Jack quien vivía en la localidad supo de las noticias que llegaban de Cornwal se puso en manos a la obra se fue a la Isla Saint Michael y excavó un enorme agujero que luego cubrió completamente con restos de plantas.

Una vez preparada la trampa, Jack, valiéndose de un cuerno, comenzó a hacer ruidos muy fuertes que molestaron y alteraron al gigante. Desesperado, Cormoran bajó aceleradamente de la montaña donde estaba su casa, con tanta rabia que no veía por donde pisaba lo que causó que sin darse cuenta cayera en la trampa preparada.

Al quedar Cormoran atrapado y sin poder salir del hueco, el pequeño Jack lo hirió mortalmente con su lanza y rellenó de nuevo el agujero con tierra. Esto bastó para que Jack se convirtiera en héroe, la gente salió de sus casas gritando su nombre y le regalaron una espada con la inscripción  “Quien mató al Gigante Cormoran”. Además de la espada, a Jack le regalaron ganado y otros bienes.

En la Isla Saint Michael, al lado de la iglesia de la población de Morvah, hay una gran piedra que, según dice la leyenda, señala la tumba del Gigante Cormoran. Al colocar la oreja sobre esa piedra, se pueden percibir los latidos del corazón del gigante porque parece ser que Jack no terminó de rematarlo.